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“Lágrimas de nieve”, lo último de Eleodoro Sanhueza

Eleodoro Sanhueza Ramírez, nacido en la Araucanía, pero radicado en nuestra región desde 1996, vuelve a las estanterías de las librerías nacionales con su cuarto trabajo literario.

Lanzada recientemente en Santiago bajo el sello de Editorial Planeta, este nuevo trabajo está ambientado en los confines de la “Carretera Austral”, en donde se mezclan los destinos de tres personas, muy diferentes entre ellas, con la imponente y voraz naturaleza de la Patagonia, que en palabras del escritor, “es un protagonista más dentro de esta historia y quizás el más importante”.

¿Cómo nace la historia, de ésta, tu última novela?

La historia central, está basada en un hecho real, El caso de un turista suizo que, tratando de encontrar el mejor lugar o terreno para comprar e instalar un emprendimiento turístico, luego de recorrer muchos lugares, de internarse por los paisajes más recónditos, montañas, bosques, cordilleras, llegó a un pueblo fronterizo chileno. En las montañas cercanas de este pueblo desapareció. Esa vez iba a acompañado de un guía. Pasaron los días y no regresaron. Había algunas personas que lo conocieron durante ese tiempo que estuvo recorriendo y fueron ellos quienes levantaron la alerta. Lo buscaron civiles, carabineros de la zona, y nada. Pasaron semanas y meses, vinieron sus padres desde Europa, movilizaron sus influencias, un contingente policial especializado llegó a la zona, y a los pocos días lo encontraron muerto, congelado. Estaba solo. Varios se preguntaron por el guía. El guía estaba en Argentina. Dijo que el suizo se había vuelto loco y que se había querido quedar solo en la montaña. Este suceso ocurrió en el año 2006, y me fue narrado en el año 2014 cuando yo realizaba entrevistas para mi libro Sombras en la lluvia.

“Lágrimas en la nieve” está ambientada en el Baker, allá donde se juntan las aguas más bravas de Aysén y en donde la naturaleza puede llegar a embriagar al punto de perderte en sus profundidades.

 ¿Por qué está ambientada en el Baker? ¿Por la confluencia de los tres destinos?

Mira qué interesante es lo que mencionas, pero la verdad son varias las razones de su ambientación en ese lugar. Primero está el paisaje. Es muy importante. Es tan fundamental resaltarlo en esta historia, que sin él no hay historia. O no sería la misma. El paisaje es otro personaje, capaz de cambiar destinos, y de moldear el devenir de los personajes humanos. Todo converge en torno al paisaje austral, y no solo en la construcción de la historia, sino también en el escenario en que se deben movilizar los personajes. Quizás el gran objetivo de escribir esta historia era poder describir ese paisaje que existe en el extremo austral de Chile, allí en el Baker, y que es capaz de llevar la trama, de aportar con la fuerza de la agonía, del sufrimiento, del encantamiento también. El paisaje es un elemento que está todo el rato ahí, viaja y se traslada con los personajes. Respira y se muestra. Lo considero casi como un leitmotiv. El entorno físico potencia la atmósfera de suspenso de la novela, por su silencio y su espesura. Por su extensión. Por su pureza y virginidad. Si bien, no es una selva, es tan peligroso como ella. La selva tiene insectos, reptiles y animales peligrosos. Este paisaje no tiene más que sonidos, árboles y nieve, pero con aquello basta para proponer un peligro. La historia se inicia contando como el padre del protagonista se perdió en la montaña, bajo la nieve, el frío, la escarcha y extraños sucesos. Entonces, a priori existe una señal de que la historia va a habitar el paisaje, y que este va a adueñarse de la historia. Y por un momento puede que el lector piense que esta historia va a hablar de turismo, pero de pronto todo cobra un giro tremendo que el paisaje se convierte en un ser devorador. Y también el hecho de que sea el Baker, tiene que ver con toda esta fiebre en lo que se ha convertido comprar y vender tierra en Aysén, hay mucho de eso, poder dejar establecido que la naturaleza es más poderosa que el humano. Y que la ambición muchas veces nos puede deparar un destino muy distinto a lo que proyectamos.

 

- Por ahora, concentrado en la promoción de la nueva novela, pero ¿qué se viene para más adelante?

Me pasa que cuando un libro se publica, me relajo, y digo ¡Ya está! no hay nada más que pueda hacer. y dejo que el libro viaje y que llegue a los lectores y ellos o ellas sabrán apreciarlo, o despreciarlo. Entonces es como si se te abriera un nuevo camino, para una nueva historia, y eso es automático, por lo menos en mí. Quedo listo para otra batalla, y en eso estoy, ya tirando líneas, reflexionando, leyendo y armando el esqueleto para una nueva novela. Paralelamente, claro, hay otros proyectos, por ejemplo, estoy también escribiendo un guion de largometraje; además, estoy seleccionando algunos cuentos, esos que salen mientras uno trabaja en un libro más extenso, siempre van quedando retazos de historias que finalmente se convierten en cuentos, me gustaría mucho poder publicar un libro de cuentos. También me han hablado por ahí de un proyecto de cuentos de terror del cual por supuesto me gustaría mucho participar. Por otro lado, tengo muchos deseos de publicar el manuscrito original que dio paso al libro Los Ojos de la Verdad, quiero autopublicarlo, un tiraje pequeño que pueda controlarlo yo mismo. La verdad es que falta el tiempo para todas las ideas que uno pueda tener. Pero todo se trata de literatura, ya estoy en esto y hay que continuar el camino.

¿Va a estar disponible en Coyhaique?

Según lo que me dijeron la semana pasada, hay contactos con tres locales de la región, por lo tanto, seguro que pronto llega. Es algo que se habló también en las reuniones previas a la publicación, que dentro de las fortalezas que tiene la historia que se cuenta en el libro, es que está ambientada acá y a los lectores regionales, por cierto, puede interesarle mucho aquello. Estaré monitoreando su llegada y avisaré. Pegaré el grito para cuando “Lágrimas de Nieve esté en Coyhaique”.

Finalmente, Eleodoro , invita a las personas a leer el libro, “con calma, con respeto, con altura de miras. A disfrutarlo. Simplemente eso”.

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